lunes, 1 de octubre de 2007

Deportes: la triste realidad del fútbol español



Una de las frustaciones más importantes que arrastra nuestro país son los continuos éxitos que, año tras año, nos depara la selección en lo que consideramos nuestro deporte nacional: el balompié. En las dos últimas décadas el deporte español ha dado un salto importante en varias disciplinas y han salido deportistas que se han convertido en los mejores de su especialidad: Alonso, Indurain, Nadal, Gasol, Cacho, etc....Pero el fútbol sigue huérfano de logros y, lo que es más preocupante, de auténticos fenómenos en torno a los cuales pueda formarse un equipo competitivo de verdad.

Todos los medios de comunicación deportivos buscan las teorías más peregrinas para explicar estos fracasos y, al no encontrarlas, suelen cargar contra los distintos seleccionadores nacionales y el presidente de la federación española de fútbol. Y si bien es cierto que en ésta sobran vagos y maleantes, y que los últimos seleccionadores han sido palanganeros del presidente Villar (salvo Clemente), no pueden ni deben ser los únicos culpables de esta situación.

Quizá nadie se de cuenta, pero el Reventador piensa que los jugadores españoles están muy sobrevalorados por los medios y por los aficionados. Y esto no es minusvalorarlos, simplemente refleja una realidad que no queremos ver, porque estamos ciegos.

Todos hablan de las nueve copas de Europa del Madrid (en realidad tres, que las seis primeras eran una timba y la baraja de Bernabeu tenía ocho ases); o del juego de tiralíneas del Barsa de Cruyff y del actual (eso sin contar la florecilla silvestre que le brotó a Johan donde la espalda pierde su casto nombre). Pero si repasamos los culpables de estos equipos los nombres que brillan con luz propia son Don Alfredo, Puskas, Zizou, Mijatovic, Roberto Carlos, Romario, Koeman, Laudrup, Hristo, Deco, Ronaldinho, etc. Creo que ninguno de éstos nació en Villanueba del Páramo o en Motril. Y es como decía Cruyff, lo que no encuentre en casa búscalo fuera. Y joder si lo buscaron.

Si echamos un vistazo a los mejores jugadores españoles de los últimos 15 años, encontramos un conjunto de futbolistas de gran nivel, pero sólo eso. Ningún crack salvo Hierro que, junto con Maldini, fue el mejor defensa del mundo (y el balón de oro a Cannavaro, en todos sitios cuecen habas, Paolo todavía se debe estar riendo).

Mucho toque, mucha técnica y mucha mierda. Luego llegan cuatro portugueses organizados o siete búlgaros anárquicos u once griegos comiendo mousaka y, en una sóla competición, llegan más lejos que España en toda su vida.

Y quien mejor ejemplifica este triste panorama, es nuestro jugador más resultadista y más sobrevalorado: Raúl González Blanco.

Máximo goleador de la champion aprovechando las circunstancias: olimpiakos, rosemborg, brujas, dynamo dresde o el Atlético Vilalbés.

Tres copas de Europa: la primera la ganaron Mijatovic, Karembeu y la mujer de Karembeu que despistaba a los porteros rivales; la segunda, Morientes y Anelka (el último gol de Raúl, un mano a mano patético con el Valencia volcado al ataque); la tercera, Zidane y aunque Raúl también marcó un gol de los suyos (de rabona, creo) nada puede hacer olvidar que esa final estará siempre marcada por la tremenda volea del francés.

Ningún balón de oro: ni de plata, ni de bronce, ni de cuero.

Especialista en tirar del carro: lo malo es que el carro se lo robaron a Manolo hace años y todavía no lo encontraron.

Mejor delantero español de los últimos años: eso es verdad; y comparable a Romario, a Van Basten y a Onésimo.

Pero no hagamos sangre del chaval, que parece que este año se ha recuperado. Su regreso a la selección española es inminente, ahora que Luis chochea un poco (aún así, el abuelo siempre encontrará un defensor en el Reventador).


Que Dios nos coja confesados.