lunes, 8 de octubre de 2007

Gastronomía: Quien paga el pato?


Tal y como está la economía (a pesar de lo que digan los visionarios socialistas) me temo que el pato lo pagaremos muy pocas veces. Y es que estamos ante un producto que puede dejar tiritando nuestros maltrechos bolsillos. Por esa razón hoy haremos una receta con la parte más asequible del pato y dejaremos el hígado para ocasiones más festivas o cuando nos toque la lotería.

Magret de pato con verduritas crujientes y reducción de Pedro Ximénez

Ingredientes:

- Un magret de pato, a la pata la dejaremos para actividades más relajantes, preferentemente por la noche

- Variado de verduras cortadas en bastones finos: puerro, zanahoria, calabacín, judías, etc

- Una copita de Pedro Ximénez u otro vino dulce (oporto, moscatel...)

- Sal y pimienta.

Con un cuchillo afilado, hacemos unos delicados cortes al magret por ambos lados y lo salpimentamos. Calentamos una sartén sin aceite y cuando humee, colocamos el magret por el lado de la piel y lo tendremos a fuego medio unos 5 minutos, hasta que la misma adquiera un bonito color dorado. Despúes le damos la vuelta y lo tendremos otros 3-4 minutos. El tiempo dependerá del grosor de la pieza. Durante la cocción habrá que vigilar constantemente la temperatura e ir rociando la carne con la grasa vaya soltando. Reposar 5 minutos y cortar en medallones; la carne debe quedar roja por dentro y tostada por fuera y conseguirlo es un arte que pocos dominan. El Reventador, por supuesto, es uno de ellos. A continuación, y en otra sartén, salteamos las verduras en una gota de aceite (a fuego fuerte) hasta que queden crujientes. Para la reducción de Pedro Ximénez, nada más sencillo que hervir el vino a fuego lento, removiendo de vez en cuando, hasta que adquiera el espesor que desee.


El resultado salta a la vista:


11 comentarios:

Anónimo dijo...

Amante de los franceses,fogonero sin escrúpulos, IRRESPONSABLE!!!, ante tu intolerable provocación reivindico el par de huevos fritos con jamon, la chistorra, la panceta, el queso con menbrillo, las cortezas de cerdo, los boquerones... con tipos como usted y recetas como la presente el país se amaricona sin remisión al tiempo que se forran las vinotecas.Se me revuelve el estómago sólo de pensar en algún invertido, desnudo bajo su delantal, cocinando amorosamente este esperpento para su amiguito especial (seguramente negro).
Lo de la tortilla pase, el coctel vale para engatusar a alguna putita, pero la reduccion y el asqueroso afrancesamiento (magret?, pato? fuá?) que predicas son un clamoroso intento de dinamitar los pilares esenciales de nuestra sociedad. corrígete amigo o sentiras mi látigo sobre tus hombros

a_vilarino dijo...

Reventador, ha renunciado a todos sus principios, le remito a su primer escrito.
Alomejor nos intenta hacer creer que que cocinar y zampar es cultura, ah¡ ya veo, creo que se ha enterado que Ferra estaba nominado para un pseudopremio como el principe de asturias de la cultura, y claro como ud cocina tb es culto, ha quién quiere engañar, quizá a ud mismo, sólo me falta por escuchar que cortar el pelo, hacer ropa, hacer deporte,jincar, etc, es arte. Yo me descojono de Ferra y de ud en la p cara, son simples fogoneros (o maquinistas).
Reventador vayase a paseo, lea y comprenda el concepto reventar. No tiene npi. me está saliendo un sensiblero de m o como se dice ud mismo un romántico incorrejible, en mi pueblo eso se llama casi poeta.

El Reventador dijo...

Son ustedes unos demagogos. En cuanto tenga un poco de tiempo les contestaré como se merecen. Mientras pueden seguir atracandose a chacina barata y pollo frito

Anónimo dijo...

Esta vez me ceñiré en mi comentario a aspectos estrictamente culinarios, si bien he de reconocer que me cuesta mucho trabajo contenerme.
No obstante, me tomo la libertad de apuntar que pensaba que este era un foro orientado a reventar conciencias y no estómagos, como bien parece.
La explicación de la receta es digna de la mismísima Juani, aquel encantador personaje de una afamada telecomedia española para gente bien, que falleció empalada en la conciencia colectiva de muchos.
El emplatado es de palabras mayores. Los ingredientes parecen haber sido arrojados al plato con el mismo arte con que las santeras tiran los huesos de los pollos para vaticinar el futuro de algún personaje como tú, Reventador. Veo nubarrones acercándose por el noroeste.
Querido y desviado amigo me avergüenza apuntar que las aves han de estar bien cocinadas, el ave cruda o poco hecha es sólo apta para lutes y chupacabras. Los pedazos de palmípedo que esparces en el plato parece que quieren salir corriendo.
Comentario aparte merece eso que llamas reducción. Te felicito, la tonalidad conseguida es digna de la mejor de las fosas sépticas. Sobre la textura y la pericia con que ha sido regado el plato mejor no digo nada.
En fin, querido amigo, como despedida me permito sugerirte que la próxima receta que incluyas en este foro para deleite de todos tus ávidos lectores sea un san jacobo congelado al microondas o algo similar. En fin, una receta a la altura de tus aptitudes.

Anónimo dijo...

Estimado reventador
Me desconcierta usted. Todo gallego que se precie de serlo sabe bien que la única forma digna de degustar tan delicado manjar como es el pato, es asándolo con acompañamiento de nabos, preferiblemente de Lugo. Detecto que en su discurso subyace una general tendencia a considerar mejor lo de fuera, despreciando los productos y logros patrios. Su triste intento de encubrir ese desprecio a nuestra cultura gastronómica milenaria con esa reducción de Pedro Ximénez, dando así un toque nacional a su receta, no hace si no confirmar mis sospechas, dado que ese maridaje que usted propone es de todo punto aberrante y viola las más elementales reglas de la decencia. Usar el mosto de tan delicada uva, conquista invalorable de uno de nuestros esforzados soldados de los tercios de Flandes, para aderezar tan pobre preparación como la que usted propone, no es más que un intento desesperado de darle algo de categoría y solera. Querido Reventador, no sea usted paleto. No intente hacernos comulgar con ruedas de molino. Creer que el refinamiento culinario consiste en usar echalotes en lugar de cebollas y envenenar cualquier salsa con nata, es casi tan patético como los intentos de “el Pocero” de expresarse con propiedad. Dignidad amigo, que no hay demérito en enorgullecerse de los orígenes, que nada tiene que envidiar un nabo de Lugo, humilde como es, a la más exquisita golosina, o como usted diría delicatessen.

Anónimo dijo...

MMMMMMMMM

El Reventador dijo...

Ay, la ignorancia que atrevida es!!

Me cuesta responderos, analfabetos gastronómicos, pero sacaré algo de mi valioso tiempo para aclarar algunos puntos.

Anónimo nº 1: yo también soy amante de la chistorra, el jamón y demás especialidades patrias que comentas; pero amigo mío, hay que tener la mente abierta y no cerrarse a nada. Te doy la razón en que hay mucho amariconamiento en la cocina actual, pero no es el caso del magret(una pechuga, en cristiano) , plato contundente y tradicional en otros países. Prúebalo y verás que no miento. El nombre de la receta es sólo una provocación en la que has caído burdamente.

Por cierto, yo no engatuso a putitas con mis recetas sino a chicas limpias y decentes. Compruébalo de vez en cuando con tu mujer, harta de las cortezas porcinas, especialidad de las tabernas en las que te mueves.

El Reventador dijo...

Mi fiel mastín vilarino, es imposible enfadarse contigo. Tu escritura cuasiinfantil, salvaje, con los puntos y las comas por ahí diseminados; tu mezcla de conceptos y personajes, tu confusión... pareces golpear un saco de arena y me consta que das ostias como panes. Que te aflige amigo mío? Porque desprecias mi romanticismo? O ya te has olvidado de las rosas que comprabas por la noche para engatusar a tu mujer?

El Reventador dijo...

Anónimo nº 2: tus oomentarios son, con diferencias, los más irresponsables que se han colgado en este blog desde su nacimiento.

Ni se quien es la juani (no veo la tele, al menos esos programas que tu pareces devorar)ni he hecho un master en emplatado. Espero que me pases tus apuntes sobre el tema, eminencia.

En cuanto a la reducción de PX, o bien desconoces que el color del citado vino suele ser un ámbar intenso (sabes lo que es el ámbar?) o bien tienes un problema de daltonismo. Por cierto cuando reduces un líquido, éste espesa y su color se hace más oscuro e intenso. Pero claro, intentar explicar este fenómeno a un alcornoque es tarea imposible.

Pero donde te llevas la medalla de oro, amigo mío, es en el punto de cocción del magret. Como sabrás (perdón, como no sabrás) cada ave es un mundo, cada parte de la misma ave es otro mundo, y tu no has salido todavía del cascarón. Busca en internet (sabes lo que es?) recetas del magret y espero que se te caiga la cara de vergüenza. Como aperitivo, te corto y pego un comentario de la web de su majestad Don Karlos Arguiñano, al hilo de una receta de magret de pato con salsa de moras:

"Por dentro debe quedar muy rosado (poco hecho). Esto es importante ya que así el magret estará más jugoso".

Al tal Karlos lo conoces, verdad? Te daré una pista, no sale en el programa de la Campos

El Reventador dijo...

Anónimo nº 3:

Tu primera frase es grandiosa, amigo mío: "la única forma digna de degustar tan delicado manjar como es el pato, es asándolo con acompañamiento de nabos, preferiblemente de Lugo".

Sentando cátedra, con tus cojones. Y como parece que te gusta la sabiduría popular, te diré que "cada cosa a su tiempo y los nabos en adviento". Así que habrá que esperar un poco para utilizarlos (supongo que sabrás cuando es el adviento, mi ignorante amigo).

En cuanto a mi tendencia a considerar mejor lo de fuera, te diré que los mejillones, zanahorias, gambas, verduras e incluso el pato no los compré ni un Burdeos ni en Perpignan. El pato que tu desprecias es original de Ourense, sí esa provincia limitrofe de tu querido Lugo.

La proxima vez utiliza mejor tu buscador de google, no cojas el primer resultado que aparezca.

El Reventador dijo...

Chicobondad, tus ánimos me ayudan a continuar. Sigue así, sobran las palabras.